PR entrega parcial 2
Hola
Os presento mi propuesta de actividades de dibujo expandido.
Parte 1. Cambio de soporte
En esta serie de actividades nos centramos en dibujar sobre o con un objeto o apoyo que no es habitual. En las distintas propuestas he utilizado como soporte de dibujo una mesa redonda de plástico azul en la que he dibujado con tiza, un monitor antiguo sobre el que también he utilizado una tiza para dibujar y una ventana en la que he dibujado con rotuladores acrílicos. Cada uno de estos objetos son cotidianos, aparentemente invisibles y tienen una función definida. Pero no los elegí por eso sino por su simbolismo. La mesa es un escenario de lo vivido. Se trata de una mesa que lleva con nosotros 18 años y que han usado y siguen usando mis hijos. El monitor antiguo es la frontera entre lo real y lo virtual. Y la ventana es otra frontera, esta vez entre dentro y fuera.
El lápiz no es tuyo
En la primera propuesta utilizo distintas tizas y una mesa redonda de plástico azul. Este dibujo sobre la mesa azul lo planteo como un acto de reivindicación, dando al lápiz un papel de símbolo de poder compartido, sostenido por varias manos que lo sujetan desde distintos ángulos. En el dibujo no se dice quién sostiene el lápiz, ni por qué. Por eso, he titulado a la propuesta «El lápiz no es tuyo».
La mesa ya no es solo donde se come o se trabaja, sino donde se construye algo colectivo, una especie de escultura social. Es un lugar de diálogo silencioso entre manos que no necesitan estar ordenadas, pero que comparten un propósito.
Usar la tiza la principal dificultad, pero se convirtió en parte del mensaje ya que nada aquí es definitivo sino que todo está en proceso, como un dibujo de especulación que cobra vida mientras lo creas.
Los referentes en los que me he basado son Berger, Nuri Güell, Iconoclasistas e Isidro López Aparicio.
Este es el proceso de trabajo y el resultado final.

No estoy
Para la segunda propuesta elegí un monitor antiguo. La idea no es presentarlo como una reliquia tecnológica, sino como el umbral en el que esperamos esas respuestas que nunca llegan. Este monitor ya no transmite datos sino vacío. Y en ese vacío, las manos piden conexión para reclamar presencia. Dibujar sobre su superficie con tiza blanca fue la forma de desactivar su función habitual y convertirlo en un lienzo soporte de la ausencia. Uso este monitor para cuestionar la ilusión de conexión que nos vende la tecnología, del mimo modo que hace Fiona Banner al intervenir objetos con significado para problematizar la realidad.
La principal dificultad la encontré al trabajar sobre una superficie lisa y reflectante. La tiza resbalaba y se borraba a trazos. Curiosamente, esta imprecisión también encaja con el mensaje de la promesa de perfección que nos da lo digital, mientras que la vida misma o el dibujo son imperfectos. Me basé en la reflexión de Berger sobre el dibujo como acto de percepción activa porque esta propuesta no busca representar lo visible, sino hacer reflexionar sobre lo que se ha vivido, sentido o esperado. En este caso, lo vivido es la espera en sí, provocada por la desconexión, y el deseo de tocar algo que solo existe si hay señal.
He elegido el título «No estoy» porque plantea la duda de si se refiere a quien mira el monitor, a quien no responde o al alma del monitor que trata de salir de su carcasa. Lo que quería transmitir es que, en una sociedad en la que estamos permanentemente conectados, el hecho de decir no estoy es un acto de resistencia. No solo por la desconexión técnica en sí misma, sino por esa negación del rol adquirido, del hecho de tener que esta siempre disponibles porque existan capacidades para ello.
Este es el proceso de trabajo y el resultado final.

El girasol que no gira
Para la tercera propuesta elegí como soporte un paraguas. En esta ocasión no es un refugio contra la lluvia sino el escenario circular en el que la luz y el movimiento podían hacer que algo naciera. La idea original de la experimentación es que fuese el disco de un fenaquitoscopio. Para ello, utilice rotuladores acrílicos para dibujar los ocho fotogramas del girasol abriéndose. Fue una forma de convertir un objeto funcional en una máquina de tiempo que permitía observar aquello que el mundo nos obliga a pasar por alto. Al final no pude comprobar su utilidad como fenaquitoscopio porque no conseguí encontrar la velocidad de giro adecuada del paraguas coordinada con el disco con las ranuras que permiten hacer el efecto de movimiento debida a la persistencia de la retina. Aquí puede verse un vídeo de la animación esperada creada digitalmente.
Dibujar directamente con rotulador acrílico, ha hecho que fuese más difícil corregir algunos errores debido a que tenía que esperar a que la pintura secase completamente para poder pintar encima.
He elegido el título «El girasol que no gira» porque incluye dos ideas. La primera porque conecta con Berger y el dibujo como acto de atención y observación lenta. La segunda por la impotencia sufrida al no encontrar el giro necesario para que funcionase como fenaquitoscopio. Aunque esta segunda idea es más personal y un espectador no la pensaría salvo que supiera mi idea original relacionada con la animación.
Este es el proceso de trabajo y el resultado final.

Parte 2. Expansión de la superficie
En esta actividad se pide dibujar sobre sobre un espacio o entorno para experimentar con el poder transformador del dibujo directamente aplicado al entorno. De esta forma, las propuestas serán parte del espacio y adquirirán la posibilidad de ser transitables. Presento tres intervenciones del espacio cotidiano en una ventana, el suelo y un espejo. Para cada uno de estos soportes propongo una situación en la que se hace visible lo invisible. En «La distancia que nos une», la ventana se convierte en diagrama crítico de la paradoja de la comunicación moderna, inspirada en Berger y Schiele, donde manos rotas y una sombra solitaria hablan de conexiones fallidas. En la propuesta «¿Qué pasó con la silla?», el suelo actúa como testigo mudo de un suceso no contado, usando referentes como William Kentridge. Y en «Huellas imborrables», el espejo deja de reflejar para pasar a recordar, usando capas y transparencias, como Brigitte Waldach, mientras pone de manifiesto la inestabilidad humana que Isidro López-Aparicio explora en sus proyectos. Las tres son dibujos expandidos que borran la línea entre trazo y objeto de manera que ambos son protagonistas.
La distancia que nos une
Para la primera propuesta, planteo una representación de lo que no se dice. Quería convertir el cristal de la ventana en un soporte para hablar de una verdad incómoda: vivimos cerca unos de otros, pero preferimos estar conectados por cables invisibles.
La técnica que utilizo es con rotuladores acrílicos sobre plástico adherido al vidrio, ya que esto me permitió intervenir sin dañar, pero sin perder la obligatoriedad de trabajar con la misma precisión y cuidado que si lo hubiese hecho directamente sobre el cristal. Dibujé tres parejas de manos: una conecta la casa con la antena en la montaña; otra intenta llegar a la casa vecina desde la antena, pero se rompe en el aire; y la tercera solo está conectada con la antena, sin mano al otro extremo. Encima de la antena, la sombra de una persona sentada en una silla, con la cabeza entre las manos, con un gesto de derrota y cansancio. Representa la paradoja en la que se encuentra la antena viendo a la gente vivir tan cerca y comunicándose por medio de señales.
El objetivo de esta intervención no es decorar la ventana con pegatinas sino diseccionar la realidad, como decía Berger, y poner de manifiesto que la antena, creada para conectarnos, se convierte en un símbolo de distanciamiento.
Este es el proceso de trabajo y el resultado final.




¿Qué pasó con la silla?
Para la segunda propuesta planteo una escena que se activa cuando la silla se rompe. El cuerpo que aparece debajo, con su pierna extendida, no pretende ser un retrato, sino un rastro de lo que sucedió. El suelo es testigo de lo sucedido, por eso lo elegí como soporte. Es donde caemos, donde nos quedamos, donde dejamos huella. Por tanto, la silla rota no es un accidente es la condición necesaria para que lo invisible, quién rompió la silla, se haga visible. Berger afirma que el dibujo es un documento autobiográfico que presenta el descubrimiento de un suceso, ya sea visto, recordado o imaginado. Por eso, esta propuesta no habla de lo que se rompe, sino de lo que queda. Y lo que queda es una pregunta: ¿quién rompió la silla? ¿por qué lo hizo? De aquí el título de la propuesta.
En cuanto a la técnica, al igual que en el caso anterior, utilicé rotuladores acrílicos sobre plástico adherido a la madera. Así pude intervenir sin dañar el suelo, pero trabajando con el mismo cuidado para conseguir la perspectiva que necesitaba mirando hacia abajo, como quien observa un recuerdo. Berger también decía que el dibujo exige coordinar y medir no por pulgadas, sino por ritmo y volumen. Esto fue sin duda lo más complicado y tuve que hacer varias pruebas en papel antes de conseguir lo que quería.
Este es el proceso de trabajo y el resultado final.

Huellas imborrables
Para la tercera propuesta presento un dibujo de pompas sobre un espejo que interrumpen su reflejo. Las pompas no flotan sino que forman parte del cristal como si fueran huellas de algo que ya pasó, pero que aún persiste. Elegí el espejo porque refleja y oculta a la vez. Al intervenirlo con rotuladores acrílicos, se convierte en una superficie donde lo real y lo imaginado quedan entrelazados, alterando la mirada. Este espejo ya no devuelve tu imagen sino que la mezcla con el recuerdo de lo que quedó flotando cuando te fuiste.
La técnica que he usado es acrílico sobre plástico adherido al vidrio para hacer la intervención sin que fuese permanente. Necesitaba trabajar con la transparencia de las pompas y las capas de unas sobre otras para que estas parecieran flotar sin romper la reflexión. La dificultad estuvo en equilibrar el color y el trazo para que no tapasen completamente el reflejo del espejo, sino que dialogasen con él complementándolo. Me basé en Brigitte Waldach que utliza trazos con voladuras y capas.
Elegí el título «Huellas imborrables» porque, aunque las pompas sean efímeras por naturaleza, en mi propuesta no lo son. Se han convertido en rastros y testimonios de lo que ya no está. Son huellas que no borran el tiempo, el agua o la ausencia de imagen a reflejar.
Este es el proceso de trabajo y el resultado final.

Parte 3. El cuerpo como huella.
En esta actividad se pide convertir el propio cuerpo, o una parte de él, en herramienta o soporte, de manera que sea parte tangible y conceptual del proceso creativo. Además, se pide ir más allá de la inmediatez de la huella dactilar y las marcas de las manos para explorar con amplitud las partes del cuerpo como generadoras de rastros.
Para las tres propuestas que hago me basé en la técnica de David Hammons y sus Body Prints, donde el cuerpo es la herramienta activa del dibujo. Para ello, elegí la vaselina por su textura grasa y su capacidad para marcar lo invisible. La técnica consiste en untar vaselina en la parte del cuerpo que voy a imprimir para, después, dejar que el peso, la presión, la tensión muscular y el gesto actúen. Los detalles de la huella resultante surgen sin estar planeados. Sobre esas huellas de vaselina, aplico tizas de colores que intensifican los matices y crean una tensión cromática que hablan de fuerza contenida, cercanía deseada y alcanzada o de miedo.
Pulso
En la primera propuesta presento una escena de fuerza contenida que registra dos brazos echando un pulso. En ambos, los antebrazos están en tensión, en el falso equilibrio que tiene el pulso. Con la técnica de vaselina y tiza de Hammons capturé el gesto de los antebrazos en tensión que, aunque no se aprecia del todo, creo que puede sentirse la competencia silenciosa a ver quién puede más.
Tuve que hacer varias pruebas para encontrar el punto justo entre la presión y la delicadeza para que luego la tiza de color no desbordase. La dificultad estuvo en conseguir que los colores azul y rojo no se mezclasen en las palmas de las manos y se transmitiese la sensación una mano sobre otra.
Este es el proceso de trabajo y el resultado final.

Beso
En la segunda propuesta presento el registro del acto íntimo que supone un beso como contacto, como presión y como transferencia. Es una rastro de contacto con dos caras que se tocan con los labios y la piel y que dejan en el papel la huella de ese momento. En este caso, unté vaselina en la parte de la cara que iba a imprimir y dejé que el cuerpo actuase porque, al frotar la cara contra el papel, lo que queda es una presencia. Las tizas azul y roja, aplicadas después sobre la huella grasa, intensifican los matices creando la tensión cromática que habla de cercanía deseada y alcanzada.
La dificultad estuvo en coordinar el momento del contacto ya que el beso no puede ser simulado ni repetido, al igual que el resultado no se puede corregir. La idea es que fuese real, breve e irrepetible. Tuve que experimentar varias veces hasta que conseguí lo que quería. Y eso fue lo más interesante porque el dibujo no nació del control, sino del abandono y el azar.
Este es el proceso de trabajo y el resultado final.

Miedo
En la tercera propuesta propongo un gesto físico de encierro. La cara, impresa en el centro, está dentro de sí misma. Los antebrazos, impresos rodeándola, se extienden hacia arriba y al centro como si fueran paredes invisibles. Simbolizan los límites que ponemos entre nosotros y el mundo en un gesto contención, como si el cuerpo estuviera informando de que este es su territorio y no puede ir más allá.
La dificultad en este caso estuvo en cómo colocar las distintas impresiones para luego espolvorear la tiza y coordinar el gesto. Este trabajo es el que más proporción de lienzo ocupa y tenía que asegurar que todo encajaría. En cuanto a la impresión de la cara, tuve que hacer varias pruebas para encontrar la velocidad justa a la que debía hacer la impresión para que la vaselina impregnase correctamente la imagen de la cara y quedase uniforme.
Este es el proceso de trabajo y el resultado final.

Reflexión final
Esta actividad ha sido sin lugar a dudas la que más me ha costado realizar de lo que llevamos de asignatura. No por la cantidad de dibujos sino más bien por las pruebas necesarias, experimentos, ideas desechadas porque no funcionaban o porque no conseguí que fuesen realizables con mis capacidades, nivel y entorno. Pero, a la vez, es con la que más he aprendido a utilizar todo lo que hemos visto en las actividades anteriores y, sobre todo, a investigar antes de ponerte a crear y a empezar con una idea pequeña sin saber a dónde vas a llegar o si será algo grande.
Esta actividad ha sido, sin lugar a dudas, la que más me ha costado realizar en toda la asignatura. No por la cantidad de dibujos, sino por todo lo que hay detrás. Las pruebas, los intentos fallidos, las ideas que tuve que abandonar porque no funcionaban, o porque estaban fuera de mi alcance por conocimientos técnicos, materiales o mi entorno. Hubo momentos en los que sentí que no avanzaba y que cada paso era un vuelta atrás. Pero ahí fue seguramente donde más aprendí.
Esta actividad me obligó mucho más a salir del dibujo como copia, como ejercicio técnico, y adoptar un papel de búsqueda. Aprendí a investigar antes de actuar, a planificar desde la incertidumbre de no saber a dónde iba a llegar, a empezar con una idea pequeña, a veces un simple un gesto, sin saber si me iba a conducir a alguna parte o si lo que quería transmitir sería visible para otros.
Y eso fue una liberación. Descubrí que crear es aceptar el camino aun sin tener claro el resultado. Me quedo con que muchas veces, lo más valioso no es el resultado, sino lo que cambias mientras lo haces. En estas actividades he visto cómo los errores se convierten en aciertos inesperados. Cosas que no salieron como quería, pero que me enseñaron a mirar desde otro punto de vista.
A lo largo de la asignatura he aprendido que el dibujo no empieza cuando coges el lápiz. Empieza cuando decides crear dejando un rastro que no sabes donde te va a llevar.


Este es un espacio de trabajo personal de un/a estudiante de la Universitat Oberta de Catalunya. Cualquier contenido publicado en este espacio es responsabilidad de su autor/a.